Hay compañías poco conocidas para el gran público que, sin embargo, están presentes en multitud de procesos cotidianos. Zebra Technologies es una de ellas. Cada vez que se escanea un producto en una caja, que un repartidor confirma una entrega en una tableta o que un hospital identifica a un paciente con una pulsera, es muy posible que la tecnología que hay detrás sea suya. La compañía cuenta con más de diez millones de dispositivos desplegados en cien países y presta servicio a empresas de más del 80% del Fortune 500. Pese a ello, la acción cotiza cerca de los niveles más bajos de la última década, una circunstancia que obliga a analizar si el mercado está infravalorando la calidad real del negocio.
Zebra desarrolla el equipamiento con el que grandes empresas gestionan sus operaciones físicas del día a día: escáneres de códigos de barras, terminales portátiles preparados para entornos exigentes, impresoras de etiquetas térmicas, sistemas RFID para inventario y, más recientemente, soluciones de visión artificial para fábricas y almacenes. El grueso del negocio sigue siendo hardware, que representa aproximadamente el 82% de los ingresos, aunque software y servicios van ganando peso de forma gradual, con mayor recurrencia y mejores márgenes. Sus clientes incluyen grandes distribuidores, operadores logísticos, fabricantes, hospitales y aeropuertos. No es un negocio vistoso, pero sí muy difícil de sustituir, porque cambiar de proveedor implica volver a formar equipos, rehacer integraciones y asumir riesgo operativo. Esa fricción constituye una de sus principales ventajas competitivas.
La Zebra actual es, en gran medida, resultado de una transformación estratégica iniciada en 2014. Hasta entonces, la compañía era un actor de tamaño medio centrado en impresoras de etiquetas. Ese año adquirió la división empresarial de Motorola Solutions por 3.450 millones de dólares, en una operación que incluía Symbol Technologies y que multiplicó por más de tres sus ingresos. La compra se financió con deuda, pero la compañía dedicó los años posteriores a reducirla hasta situar el apalancamiento en 1,2 veces EBITDA en 2024, lo que refuerza la idea de que el equipo gestor sabe integrar adquisiciones relevantes sin comprometer la solidez financiera. En 2025 volvió a incrementar el endeudamiento con la compra de Elo Touch Solutions por 1.303 millones, llevando la deuda a aproximadamente dos veces EBITDA.
Por qué puede ser una oportunidad

La tesis de inversión se apoya en tres pilares. El primero es la posición competitiva. En computación móvil empresarial, Zebra mantiene una cuota de mercado mundial estimada de entre el 40% y el 50%, frente a un Honeywell que se sitúa como segundo gran jugador con una cuota aproximada del 25% al 30%, mientras el resto del mercado permanece muy fragmentado. Además, Honeywell anunció en 2025 que estudia vender precisamente la división que compite con Zebra, un proceso que puede prolongarse durante meses y que deja a su principal rival en una posición de distracción estratégica.
El segundo pilar es la calidad del negocio, visible en sus márgenes. El margen bruto ajustado se ha mantenido entre el 45% y el 49% durante la última década, incluso en 2023, cuando los ingresos cayeron un 21% en un solo ejercicio. Esa estabilidad revela una capacidad real de fijación de precios poco habitual en el sector.
El tercer elemento es la valoración. Zebra cotiza a 12,9 veces EV/EBITDA, cerca de mínimos de los últimos diez años, con un descuento del 29% frente a su media histórica de cinco años y de alrededor del 35% frente a comparables. Todo ello coincide con cinco trimestres consecutivos de mejora, una previsión de crecimiento de ingresos del 9% al 13% para 2026, una expectativa de al menos 900 millones de dólares de caja libre y la autorización, en febrero de 2026, de un nuevo programa de recompra de acciones por 1.000 millones.
Riesgos a vigilar
No obstante, hay dos riesgos claros que conviene tener presentes. El primero es la ciclicidad del hardware. Cuando las grandes compañías recortan inversión, Zebra lo nota de forma intensa. Entre 2022 y 2023, los ingresos cayeron un 21% y la empresa generó caja libre negativa por 91 millones de dólares, algo que no ocurría desde hacía una década. Además, la propia compañía ha advertido de presión en márgenes a partir del segundo trimestre de 2026 por el encarecimiento de los componentes de memoria.
El segundo riesgo está en la ejecución de adquisiciones alejadas del negocio principal. La compra de Fetch Robotics en 2021 para entrar en robótica móvil terminó en abandono del negocio en 2025, con 76 millones adicionales en costes de reestructuración. Ese precedente obliga a seguir muy de cerca la integración de Elo Touch, una operación sensiblemente mayor.
Nuestra visión
En conjunto, Zebra Technologies reúne muchas de las características propias de una compañía de calidad: liderazgo en un nicho industrial relevante, costes de sustitución elevados, márgenes sólidos, capacidad de generación de caja y una recuperación operativa ya visible en resultados. El mercado, sin embargo, sigue valorándola como si fuera un negocio mediocre o sin capacidad de mejora. La oportunidad está en que esa brecha entre calidad y precio se cierre. El riesgo, en que la ciclicidad del hardware o una integración deficiente retrasen esa convergencia más de lo esperado.