Dentro del ciclo “26 para 2026”, iniciamos el bloque de Estados Unidos, tras haber abordado previamente las principales temáticas desde una perspectiva europea. El cambio geográfico no implica un cambio de tendencias, pero sí de protagonistas: en el caso estadounidense, nos encontramos con los líderes globales que están definiendo el rumbo tecnológico a escala mundial.
El contexto actual exige un enfoque especialmente selectivo. Tras varios años de fuerte revalorización, impulsados en gran medida por el sector tecnológico, los mercados estadounidenses presentan valoraciones exigentes que reflejan un elevado grado de optimismo. Esto limita el potencial de expansión de múltiplos y obliga a centrar el análisis en la calidad y en la visibilidad de los fundamentales.
En este entorno, articulamos nuestra búsqueda de oportunidades en dos grandes ejes:
- compañías de alta calidad estructural, con ventajas competitivas sostenibles y elevada resiliencia.
- compañías con dinámica positiva de beneficios, donde el mercado aún no refleja plenamente su potencial.
Priorizamos negocios con generación recurrente de caja, rentabilidad elevada sobre el capital y balances sólidos, atributos clave para sostener retornos en un entorno más exigente.
La tesis: el núcleo del crecimiento global sigue siendo tecnológico
El epicentro del crecimiento secular continúa anclado en la tecnología. La inteligencia artificial generativa, la computación en la nube y la creciente complejidad de la infraestructura digital están acelerando la demanda de capacidad de cómputo, redes y semiconductores avanzados.
Estados Unidos concentra los actores clave en toda la cadena de valor: desde plataformas de software hasta fabricantes de chips, pasando por infraestructura, redes y ciberseguridad. Este posicionamiento convierte al mercado estadounidense en el principal beneficiario de estas tendencias estructurales.

Compañías seleccionadas
Microsoft
Dominio estructural en software empresarial y liderazgo en cloud con Azure. Su alianza con OpenAI la sitúa en una posición privilegiada para capturar la monetización de la inteligencia artificial generativa.
Alphabet
Monopolio de facto en búsquedas y ecosistema Android. Su ventaja competitiva se amplía con la capacidad de monetizar datos mediante IA y con el crecimiento de Google Cloud.
Nvidia
Pieza central de la revolución de la IA. Su dominio en GPUs para centros de datos la convierte en el principal beneficiario de la demanda estructural de capacidad de cómputo.
Broadcom
Proveedor crítico de semiconductores y software de infraestructura. Su modelo basado en relaciones a largo plazo con grandes clientes tecnológicos aporta visibilidad de ingresos y márgenes elevados.
Lam Research
Actor clave en equipos de fabricación de semiconductores. La creciente complejidad de los chips impulsa la demanda de sus soluciones de deposición y grabado.
Micron Technology
Exposición directa al ciclo de memoria (DRAM y NAND). El crecimiento del uso de memoria en IA y dispositivos digitales debería traducirse en mejora de precios y rentabilidad.
Cadence Design Systems
Líder en software EDA, imprescindible para el diseño de semiconductores. Se beneficia de una demanda estructural derivada de la creciente complejidad de los chips.
Arista Networks
Especialista en redes de alto rendimiento para centros de datos. El crecimiento del tráfico asociado a IA impulsa la necesidad de soluciones de baja latencia y alta velocidad.
Palo Alto Networks
Líder en ciberseguridad con enfoque de plataforma integrada. Capitaliza el aumento estructural del gasto en seguridad y la consolidación de proveedores por parte de los clientes.
Conclusión
A pesar de un entorno de valoraciones exigentes, el sector tecnológico estadounidense sigue ofreciendo exposición a las tendencias estructurales más relevantes de la próxima década. La clave, en este punto del ciclo, no reside en identificar crecimiento, sino en seleccionar correctamente qué compañías están mejor posicionadas para capturarlo de forma rentable y sostenible.
Esta selección combina liderazgo, escala y capacidad de ejecución en un entorno donde la calidad vuelve a ser el principal factor diferencial.