La curva de tipos de la deuda pública alemana se relajó muy ligeramente en mayo, aunque con cierta volatilidad intramensual, en un entorno de mayor optimismo en los mercados financieros ante la posibilidad de una próxima resolución del conflicto en Irán.
No obstante, con el estrecho de Ormuz todavía prácticamente cerrado, la inflación ha vuelto a repuntar, por lo que el mercado da por hecho que el Banco Central Europeo comenzará a subir sus tipos de interés de referencia ya en junio.
En Estados Unidos, la curva de tipos se movió ligeramente al alza, apoyada además en unos buenos datos macroeconómicos. Para los tipos de interés estadounidenses, el mercado comienza a poner en precio la posibilidad de una subida de tipos este año, de 25 puntos básicos.
Las primas de riesgo de la deuda española, francesa e italiana no cambiaron significativamente durante el mes, situándose en niveles muy contenidos. Por el contrario, los spreads de crédito sí se contrajeron, recogiendo el optimismo del mercado y apoyados también por los buenos resultados empresariales. Con ello, los spreads han corregido prácticamente toda la ampliación registrada tras el estallido de la guerra en Oriente Medio.

Bancos centrales: el mercado endurece sus expectativas
En mayo, ni el BCE ni la Reserva Federal estadounidense celebraron reuniones de política monetaria. Sin embargo, a medida que el cierre del estrecho de Ormuz se ha ido alargando, los mercados financieros han endurecido sus expectativas sobre los próximos movimientos de los bancos centrales.
En la Eurozona, las expectativas actuales apuntan a sendas subidas de tipos de 25 puntos básicos en junio y septiembre. Además, el mercado asigna una probabilidad cercana al 40% a una tercera subida en 2026, después de que los datos de inflación hayan comenzado a alejarse del objetivo del banco central.
En cuanto a la Fed, cuyo ciclo de bajadas no se daba por terminado antes del conflicto, ahora se espera que se mantenga en pausa durante 2026, aunque comienza a descontarse una mayor probabilidad de que pueda producirse una subida antes de final de año.
Conviene recordar que la política monetaria de la Fed sigue en terreno restrictivo, ya que la inflación estadounidense todavía se encontraba por encima del objetivo antes del conflicto.

Economía: divergencia entre Europa y Estados Unidos
Los datos macroeconómicos de mayo confirmaron que el impacto del conflicto de Oriente Medio está generando una clara divergencia entre Europa y Estados Unidos.
En Europa, los índices adelantados de actividad PMI mostraron una evolución negativa. El dato final del índice compuesto se situó en 48,5 puntos, confirmando el segundo mes consecutivo de contracción económica. Esta caída se explica, fundamentalmente, por el deterioro del sector servicios.
En claro contraste, Estados Unidos mostró una mayor resiliencia. Aunque el sector servicios también se desaceleró por una ralentización en la demanda de los consumidores, el índice compuesto se mantuvo en zona de expansión económica.
Por su parte, los índices del sector manufacturero se han visto apoyados por el adelanto de pedidos ante las previsiones de incrementos de precios.

Inflación: presión al alza en ambas economías
La presión en precios se está dejando notar tanto en Europa como en Estados Unidos.
En la Eurozona, la inflación general subió al 3,2% interanual en mayo, según datos preliminares. El repunte se explica principalmente por el aumento de los precios de la energía, que avanzaron un 10,9%.
Además, la inflación del sector servicios se aceleró del 3,0% al 3,5% interanual, provocando que la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentase tres décimas hasta el 2,5%. Esto la aleja de nuevo del objetivo del BCE.
En Estados Unidos, los últimos datos disponibles, correspondientes al mes de abril, también muestran una aceleración. La inflación general subió del 3,3% al 3,8%, mientras que la subyacente avanzó del 2,6% al 2,8%.

Confianza: debilidad compartida, con algunos matices
La confianza de los agentes económicos muestra una debilidad compartida en ambas regiones, aunque con diferencias relevantes.
En Europa, el índice de confianza económica se encuentra en la zona de mínimos de los últimos cinco años. Sin embargo, el índice ZEW de mayo reflejó cierta mejora entre los analistas financieros, con unas expectativas para la Eurozona que mejoraron notablemente ante la esperanza de una resolución del conflicto en Oriente Medio.
En Estados Unidos, el índice de The Conference Board también retrocedió ligeramente en mayo, hasta los 93,1 puntos, evidenciando una percepción menos positiva de la situación actual, aunque con una ligera mejora en las expectativas de futuro.
Resultados empresariales: el principal soporte del mercado
Los resultados empresariales publicados para el primer trimestre del año han sido uno de los puntos más positivos del mes.
Las compañías han batido ampliamente las expectativas de los analistas tanto en Europa como en Estados Unidos. Esto ha propiciado revisiones al alza de las previsiones de resultados para 2026, a pesar del contexto geopolítico.
Este buen comportamiento de los beneficios ha sido un factor clave para sostener el optimismo de mercado y favorecer la contracción de los spreads de crédito.

Geopolítica: avances y retrocesos en Irán
Las negociaciones para finalizar la guerra de Irán continuaron durante mayo, con avances y retrocesos, además de mensajes mixtos por parte de las partes implicadas.
Por ahora, el alto el fuego se ha extendido 60 días y los mercados financieros descuentan una próxima resolución del conflicto. Esta expectativa está contribuyendo a contener los precios del crudo, a pesar de la prolongada disrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz.
Conclusión
Mayo ha sido un mes de ligeros movimientos en las curvas soberanas, inflación al alza y mejora en el crédito corporativo. La deuda pública alemana se relajó ligeramente, mientras que la curva estadounidense repuntó, apoyada en datos macroeconómicos sólidos y en unas expectativas de política monetaria menos favorables.
En crédito, la contracción de spreads refleja un mercado más optimista, sostenido por resultados empresariales mejores de lo previsto. No obstante, el entorno sigue condicionado por la inflación, la política monetaria y la evolución del conflicto en Oriente Medio.
En este contexto, la selección de emisores, la calidad crediticia y la gestión activa de duración siguen siendo elementos clave para navegar un mercado de renta fija en el que la visibilidad ha mejorado, pero los riesgos no han desaparecido.