La transformación digital ha entrado en una fase de aceleración sin precedentes. La expansión de la infraestructura en la nube y el despegue de la inteligencia artificial generativa están impulsando una fuerte demanda de centros de datos, capacidad de cómputo, memoria, conectividad y energía.
Según las proyecciones de demanda energética para centros de datos, se prevé un crecimiento exponencial que casi cuadruplicaría la capacidad actual para 2035, superando los 190 gigavatios.
Este auge está impulsado por plataformas líderes de inteligencia artificial como ChatGPT, de OpenAI; Gemini, de Google; o Claude, de Anthropic, que requieren cargas de trabajo masivas para entrenar y ejecutar modelos cada vez más complejos.

Una megatendencia que va más allá de las GPUs
Para soportar este nuevo ecosistema, la demanda de semiconductores se está disparando tanto en lógica, necesaria para procesar datos, como en memoria, clave para almacenarlos y acceder a ellos a velocidades muy elevadas.
Esto abre una ventana de oportunidad histórica para inversores en toda la cadena de valor, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Aunque las GPUs suelen capturar la mayor parte de la atención, la infraestructura de la inteligencia artificial va mucho más allá. También requiere chips de memoria, maquinaria para fabricar semiconductores, redes de alta velocidad, conectores, sistemas de refrigeración, soluciones eléctricas y equipos de gestión energética.
La tesis de inversión, por tanto, no se limita a una única compañía o a un solo componente tecnológico. Abarca todo el ecosistema que hace posible el crecimiento de la inteligencia artificial.
El ecosistema de EE. UU.: cómputo, conectividad e infraestructura física
Los gigantes de la nube, como Microsoft, a través de Azure; Amazon, con AWS; y Alphabet, mediante Google Cloud, están invirtiendo miles de millones en expandir sus centros de datos para satisfacer la demanda.
El mercado estadounidense concentra a los líderes en diseño de chips, equipos de fabricación y conectividad avanzada.
En computación y memoria, destacan NVIDIA y AMD, diseñadores dominantes de las GPUs esenciales para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.
También sobresale Intel, clave por su dominio en CPUs de servidor tradicionales y por su ambiciosa apuesta por convertirse en una fundición, o foundry, de referencia en Occidente.
Por su parte, Micron Technology ocupa una posición relevante en memoria de alto ancho de banda, o HBM, un cuello de botella crítico para que las GPUs de IA funcionen a máxima velocidad.
Dentro de equipamiento y materiales, compañías como Applied Materials y Lam Research son proveedores indispensables de maquinaria de deposición, grabado y materiales necesarios para fabricar transistores en dimensiones nanométricas.
En redes y conectividad, Arista Networks lidera el mercado de conmutadores de alta velocidad, fundamentales para evitar la latencia en clústeres de inteligencia artificial.
Broadcom domina los chips de red y el desarrollo de ASICs personalizados para los gigantes de la nube, conocidos como hyperscalers.
Amphenol, por su parte, resulta esencial para el cableado físico y los conectores de alta velocidad necesarios para enlazar servidores densos de inteligencia artificial.
La infraestructura física también es clave. Comfort Systems, Vertiv y Eaton son compañías cruciales para garantizar la operatividad de estas instalaciones. Se benefician directamente de la instalación masiva de sistemas de refrigeración líquida e industrial, necesarios para evitar el sobrecalentamiento de los nuevos procesadores.
El ecosistema de Europa: especialistas de nicho y gestión de energía
Europa también cuenta con ventajas competitivas relevantes, especialmente en propiedad intelectual de manufactura profunda, electrificación de redes y eficiencia energética.
En tecnología y semiconductores, ASML mantiene una posición única gracias a su liderazgo absoluto en máquinas de litografía ultravioleta extrema, o EUV, sin las cuales no es posible producir los chips de inteligencia artificial más avanzados.
ASM International es líder en deposición de capas atómicas, o ALD, una tecnología vital para las nuevas estructuras de transistores en 3D.
Besi, también conocida como BE Semiconductor, es pionera en empaquetado avanzado, especialmente en hybrid bonding, una tecnología clave para fusionar físicamente procesadores y memorias HBM.
Infineon Technologies destaca en semiconductores de potencia, esenciales para optimizar el consumo de energía eléctrica del hardware de alta exigencia.
En redes e infraestructura de red, Nokia desempeña un papel relevante en el despliegue de redes ópticas y enrutamiento IP de alta velocidad, necesarias para conectar centros de datos entre sí.
Y en suministro y distribución de energía, Siemens Energy es clave para la infraestructura de generación y transmisión de electricidad que requieren los grandes campus de servidores.
ABB, por su parte, lidera soluciones de electrificación y distribución inteligente de potencia dentro del centro de datos.
Un ciclo de inversión de largo recorrido
La creación de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial representa uno de los mayores ciclos de gasto de capital tecnológico de la historia.
La oportunidad no se concentra únicamente en los fabricantes de GPUs. La parte más resiliente de la tesis puede estar en los proveedores de equipamiento crítico, los facilitadores de eficiencia térmica y los sistemas de energía y conectividad.
Estas compañías pueden beneficiarse de una visibilidad de ingresos elevada durante la próxima década, apoyada en la necesidad de construir, ampliar y optimizar centros de datos cada vez más exigentes.
La combinación de inteligencia artificial, nube, semiconductores, energía y conectividad configura una megatendencia transversal, con impacto directo tanto en compañías estadounidenses como europeas.
Cómo invertir en esta megatendencia
Para los inversores que buscan capitalizar esta tendencia de forma diversificada, una opción es recurrir a la gestión activa a través de fondos como Renta 4 Europa Acciones y Renta 4 EEUU Acciones.
Estos fondos tienen la flexibilidad de adaptarse a las rotaciones y dinámicas del mercado, manteniendo exposición estratégica a estas temáticas disruptivas y a compañías relevantes de ambos continentes.
En un entorno en el que la inteligencia artificial está acelerando la demanda de centros de datos, semiconductores, redes y energía, la gestión activa permite seleccionar no solo a los líderes más visibles, sino también a aquellos proveedores críticos que hacen posible el despliegue de toda la infraestructura.